Es definitivo.
Estamos rodeados de gilipollas.
¿A qué viene esto ahora? Me preguntareis. Y yo os contesto: La culpa es de Dragó. Seguro que a estas alturas ya os habéis enterado de la polémica de turno por las declaraciones de este tipejo en su libro en las que presumía de “haberse follado dos niñas japonesas de 13 años”. Esto seguramente no deja de ser una fantasmada (o no…) con la que se busca precisamente lo que se ha conseguido: publicidad, porque, seamos realistas, ¿Quién hablaría del nuevo libro de Sánchez Dragó si no hubiera dicho estas sandeces?
Pero no es mi intención hablar de Dragó (no merece una línea más). Lo que pasa es que si te paras a pensar un momento te das cuenta de que solo es uno más, uno más de la grandísima lista de gilipollas de los que estamos rodeados. Y no estoy hablando de los gilipollas del día a día con los que nos toca tratar en la calle, trabajo, comunidad de vecinos, etc…, estoy hablando de GILIPOLLAS con mayúsculas. Estos gilipollas se han infiltrado en nuestras vidas disfrazados de escritores, políticos, tertulianos, periodistas y demás puestos de ámbito público; puestos que les permiten disparar a discreción contra nuestros oídos y nuestra inteligencia las gilipolleces y necedades más descabelladas.
Lo peor de todo esto es que estos impresentables están en una posición en la que tienen la capacidad de influir en la masa borreguil. Sí, he dicho masa borreguil, porque es la una manera de definir al descerebrado medio que como si fuera un borrego más en un inmenso rebaño, no duda en convertirse en el mas devoto seguidor del gilipollas de turno acudiendo sumisamente a su llamada cual borrego a la llamada del pastor.
Luego pasa lo que pasa: que cuando eres seguidor de un gilipollas, pasas a convertirte en otro gilipollas y estos GILIPOLLAS con mayúsculas acaban teniendo un inmenso rebaño de gilipollas con minúsculas que le ríen las gracias (que no tienen ni puta gracia), que se manifiestan incondicionalmente contra lo que les digan (sin tener ni puta idea de lo que están hablando) y que justifican cualquier barbaridad o gilipollez que diga su idolatrado gilipollas (porque lo que él diga, va a misa).
Aquí es donde realmente se está notando la crisis. La económica no, la otra. Esa crisis de la que nadie parece darse cuenta. La crisis de cerebros, que se extiende lenta y peligrosamente. Cerebros totalmente aplanados y manejables. ¿Por qué molestarte en usar tu propio cerebro si alguien puede usarlo por ti? ¿Dónde quedó el “pienso luego existo”? Si Descartes levantara la cabeza…
Dicho todo esto sin ánimo de ofender, pero si alguien se ofende, pues que le den. También me ofende a mí escuchar gilipolleces y tengo que aguantarme. Y como, para muestra un botón, me he permitido hacer un ranking de gilipollas. A ver quien, al ver o escuchar alguna vez a alguno de estos sujetos no ha dicho: ¡¡este tío es gilipollas!!
Este es el TOP 5:
-Con el número 5:
Hablareis de mi libro, queráis o no.
-Con el número 4:
mmm… ¿Qué gilipollez puedo decir hoy para que hablen de mi?
-Con el número 3:
Hijos míos manifestaros. Y no olvidéis poner la x en la casilla de la iglesia. ¡Apadrinad un obispo!
-Con el número 2:
Soy rico, soy poderoso, es normal que queráis se como yo.
-Con el número 1:
Con la voz de Forrest Gump: Tooonto es el que dice tooonterías.
By JURULINA..
By JURULINA..
4 Pulgamentario(s):
Uyyyyy que ranking de gilipollas tan cortito con lo que abunda esta especie
Por actualidad te dejaste al gilipollas de alcalde que tienen los gilipollas de vallisoletanos que lo votan :P
Muy bueno y necesario tu post Jurulina.
Bueno Jurulina ya sabes que yo como futbolera soy lo justo y además me tira más el blanco no entiendo muy bien lo del número 4 pero bueno si tú lo dices, será jaja...
Esto da pa un top 100 por lo menos...
Sí, sí...el número 4 es un gilipollas con todas las letras, aunque el menos dañino. El resto son unos soplapollas cmo una catedral. He dicho!!!!
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