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martes 6 de septiembre de 2011

LA CENICIENTA 2011 PUNTO 0

Su madrastra, como buena madrasta, era una mujer fría y sin escrúpulos que no dudaba en sacarles hasta los ojos a sus amantes, que como tontos caían en sus redes, sin darse cuenta que los usaba y tiraba como si fueran clinex usados.
Cenicienta no era feliz, estaba harta de trabajar y de no disfrutar de un solo día libre. Apuntada a todos los sindicatos habidos y por haber no lograba que ninguno de ellos la sacara de su esclavitud enmascarada.

Con los pocos ahorros que podía tener, un día decidió comprarse un ordenador, un portátil pequeño que facilmente pudiera esconder de sus hermanastras y su madrastra.
Poco a poco se fue haciendo con lo necesario para poder conectarse a ese mundo que existía solamente en su imaginación, un mundo de color y libertad que sólo conocía en sueños y en los anuncios de la tele.
Así, un buen día, con su notebook y su conexión portátil a internet, decidió crearse una cuenta en Facebook, Twitter y todas las redes sociales habidas y por haber.
Sus amigos virtuales crecían en número, los reales brillaban por su ausencia. Aún así Cenicienta no perdía la esperanza y a base de compartir deseos, videos de youtube y perfiles internauticos su felicidad virtual se expandía.

Un buen día, se convocó un evento a través de Facebook, “quedada botellonera masiva y rokera”, a la que Cenicienta fue invitada, y sin saber muy bien lo que hacía le dio al botón de “asistiré”; pero claro, la niña pobre, humilde e inocente no sabía muy bien cómo hacer para asistir al acontecimiento sin ser descubierta por su indeseable familia.
A través de Twenty contactó con su vecina la Jenny, experta en escapismo (de su propio hogar) y esa tarde-noche la Jenny requirió a la madrastra de Cenicienta los servicios de la chica como canguro del niño que había tenido a muy temprana edad fruto de su relación con el Johny, el cual se encargó de llevar a Cenicienta en su carroza, un Meganemegatuneado amarillo, con unos ratones de peluche colgados del retrovisor.

Cuando Cenicienta llegó a la quedada lo flipó en 3D y por fin descubrió el mundo real que se estaba perdiendo entre mopas, fregonas y fogones. La invitaron a un elixir color morado que bebió de una garrafa de plástico, mezcló el elixir con unas pastillas pequeñas que la hicieron ver hadas madrinas con baritas mágicas y bailó cual desaforada con un guaperas con gafas de sol (aunque fuera de noche) de cuellos levantados y brazos fornidos al ritmo de un chunda-chunda que ella en su flipe particular confundió con un clásico vals de princesa...
A eso de las 3 de la madrugada, recibió un sms de su madrastra tan amenanzante, que salió por patas del evento como si huyera del mismísimo diablo.
En su alocada huida se le cayó el móvil al suelo y entonces el niñato cachas con el que estaba agarrada bailando una pseudo lambada a lo “yi lou” rescató el artefacto de ser aplastado por la multitud.

Al día siguiente, o mejor dicho a los dos días siguientes, pues la quedada botellonera duró lo suyo y no era plan de levantarse en ninguna de las 24 horas sucesivas, el cachas guapetón amigo del Jhony se presentó en casa de Cenicienta para devolverle el móvil, aunque no recordaba muy bien a la niña con la que había bailado. Al ver las hermanastras ese cuerpo serrano metrosexual rebosante de músculo quisieron ligarse al chico con malas artes, pero he ahí que Cenicienta después de haber conocido la noche, la juerga y al guaperas, no quiso desperdiciar una oportunidad como aquella y en cuanto vió las intenciones de sus hermanastras las retó a que dijeran el pin del móvil en cuestión. Ellas, en su atrevida ignorancia todavía se atrevieron a decir 4 números al azar, pero ninguna de las combinaciones encendieron el teléfono...Cenicienta con humildad pero con decisión dijo la combinación mágica: 6969 (lo que provocó en el cachas una sonrisilla que Cenicienta de ningún modo entendió) y entonces el móvil dió la bienvenida a la pantalla y a la nueva vida de la niña.

Cencienta se fue de casa con su móvil y su notebook a vivir con el guapetón que resultó ser un niño bien, hijo del director adjunto de Movistar, pero con muy buen corazón. Así que desde entonces a Cenicienta no le fató saldo en el móvi, adsl gratis y por supuesto un buen puesto en la empresa que no obtuvo por enchufe si no por su talento y habilidades.

Moraleja: donde los dos viven felices y comen perdices.

Y colorín colorado este cuento....está remasterizado.

By Pulgacroft.








12 Pulgamentario(s):

dintel dijo...

Jajajajajajajaja y muy puesto al día.

Arwen dijo...

Hemos tenido telepatía, si es que este personaje da mucho de sí. :) un placer leerte de nuevo.

Un abrazo.

Manderly dijo...

A día de hoy es lo que algunas esperan que les pase... ¿será que no conocen los cuentos clásicos?

PULGACROFT dijo...

jajaja...

El regalo de tu presencia dijo...

Me ha encantado, me he reido un montón, jejejjeej, yo quiero ser esa Cenicientaaaaaaaaaa, que los sábados estoy entre fregonas y estropajossssssss, un abrazo.

PULGACROFT dijo...

El regalo...gracias a ti por tu visita, me alegra de que te haya gustado.
Saludos!

Tawaki dijo...

Pregúntale de paso de dónde saca tiempo para tanta red social, porque yo no limpio y no lo encuentro...

PULGACROFT dijo...

Tawaki mira a ver que eso es que te organizas mal, si cenicienta puede tú también! jajaja...(cuestión de prioridades...)

Josefa dijo...

jajajaja Me gustan los cuentos actualizados. He disfrutado leyendo.
Besos.

jurulina dijo...

oye bonita, ¿que te dije yo de publicar mis memorias?

Cyllan dijo...

¿Y estooo? Jajaj estás locuela remasterizando cuentos clásicos. Tiene gracia, ahora sería igualito q como dices. Tú y tus ideas. ¿Se pueden hacer peticiones?...

PULGACROFT dijo...

Josefa, gracias!

Jurulina, ya ya sé que no debería andar contando intimidades tuyas...jeje

Cyllan, por supuesto que se pueden hacer peticiones, pide, pide por esa tecla...jaja

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